Netflix vs. TV paga: ¿un juego en cancha nivelada?
El Comercio

09/Feb/2020|Prensa, Web|

Nuevos tiempos, nuevas tecnologías, nuevos consumidores… ¿nuevas reglas? Expertos opinan sobre qué sendero conviene tomar

En pocos años, la forma de consumir videos se ha transformado. Pasamos de solo ver gatitos en Youtube a soplarnos toda la vida de Luis Miguel en un fin de semana o el final de GOT (“Game of Thrones”) desde el celular y camino al trabajo. No solo no hay que esperar el horario estelar para ver la novela o correr para alcanzar la última función del estreno de “Scorsese”, sino que puedes pasar la madrugada viendo El irlandés en casa, vía Netflix.

Estos cambios de hábitos de consumo han implicado una paulatina reducción de tiempo frente a la TV tradicional. Según Concortv, en el Perú el uso de sistemas como Netflix o HBO Go (conocidos bajo la categoría de plataformas OTT), pasó de 13% en el 2017 al 33% en el 2019. En Lima llega al 49% y en Estados Unidos ya están por el 53%, según eMarketer. Y a nivel global se habla de un mercado que eleva su facturación a un 16,7% anual (alliedmarketresearch).

Los operadores de TV paga han sentido los efectos: en el Perú casi no crecen y en Estados Unidos decrecen. Compiten con el mismo servicio de videos, pero no tienen el mismo marco regulatorio ni asumen los mismos costos, lo cual podría incluso entenderse como competencia dispareja o hasta desleal, advierte Alejandro Jiménez, exgerente de Osiptel.

Si bien es cierto que existe una regulación desfasada (creada en los 90) la discusión no debe centrarse en términos de competencia desleal o dispareja, sino en cómo definimos las condiciones de mercado que queremos lograr para atender a las nuevas tendencias, estima Maryleana Méndez, secretaria general de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (Asiet).

¿SERVICIOS EQUIVALENTES?

Para el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) los OTT, como Netflix y los servicios de telecomunicaciones públicas, ofrecen servicios similares pero se trata de tecnologías distintas, que operan en mercados distintos e implican derechos y deberes diferentes.

Los OTT no funcionan igual, pero en la práctica pueden utilizarse como los servicios telecom tradicionales -ver películas- y los llegan a sustituir, aclara Manuel Cipriano, exdirector del Osiptel. No obstante ese uso similar, añade, no están sujetos a las regulaciones en tarifas o calidad que sí poseen los servicios tradicionales.

Existe consenso a nivel internacional (BEREC en Europa, CEPAL en Latinoamérica) de que hay disparidad en regulación entre OTT y telcos, señalan desde el Osiptel. Los OTT, precisan, no están sujetos a prácticamente ninguna regulación como proveedores de servicios telecom, ni hacen contribuciones al Estado (Fitel, Osiptel), ni tienen obligaciones en inversión local en infraestructura.

La tendencia internacional, añade el ex presidente del Osiptel Gonzalo Ruiz Díaz, es buscar enfoques intermedios en los que se combine una mayor regulación a las OTT con una paulatina desregulación de las telcos.

En realidad, en las telecom existen dos tendencias para elegir: la europea, que se orienta a una mayor regulación, y la estadounidense, con foco en la validez contractual, advierte Erick Iriarte, de Iriarte & Asociados. La solución, añade, puede ir más allá de si son servicios distintos, pues en realidad son complementarios.

Comparándolo con el negocio de la cerveza, podemos decir que antes había dueños de bares que distribuían la cerveza producida por otros (como Telefónica), pero ante el surgimiento de competidores que distribuyen cerveza propia o de terceros sin necesidad de poseer sus propios bares (como Netflix), optaron por también producir cerveza, es decir hacerlo todo: crear contenido, distribuir material propio o de terceros y administrar sus propios bares, es decir la infraestructura telecom (antenas, cables, satélites, etc.).

“¿Compite el productor de cerveza con el dueño del bar? En efecto, uno usa el bar para vender su cerveza, pero el bar puede también crear su propia cerveza artesanal… Hay suficientes formas de operar como para hablar de competencia directa, aunque sí de una posible vinculación competitiva entre los servicios de uno con los del otro”, señala.

En realidad Netflix -u otras OTT- son tecnologías disruptivas en proceso de evolución, opina Fernando Casafranca, docente de Pacífico Business School.

Se llaman OTT u “Over the top” justamente porque usan Internet, soportado por algún operador telecom, para transmitir videos sin usar los canales de TV tradicionales. Son algo nuevo, casi una “vía de escape” de la excesiva regulación de las telco, y tratar de controlarlas frenaría su avance o incluso podría ser peligroso porque iría contra la esencia neutral y libre de la web, indica.

28,2% crecieron las suscripciones a Netflix entre diciembre del 2018 y el mismo mes del 2019, según Comparitech. Pasamos de 299 mil suscripciones a 383 mil. En cambio las conexiones a TV paga cayeron 5,5%, según Osiptel, entre enero del 2018 y el mismo mes del 2019.

¿SALIDAS SALOMÓNICAS?

Es muy complicado o difícil pretender que la misma normativa que actualmente rige para las telecom pueda ser simplemente extendida y aplicable a los proveedores OTT, que vienen desarrollándose al margen de controles, advierte Fabiana Vittoria, asociada de Miranda & Amado.

Lo ideal es poder evitar una regulación que imponga sobrecostos y limite la intensidad competitiva que actualmente caracteriza a este mercado, pero cuidando de establecer políticas que disminuyan los espacios de riesgo en términos de seguridad, protección de datos personales y propiedad intelectual, añade.

No podríamos hablar de competencia desleal, en tanto que cada una cumple con las reglas de su esencia, pero sí se debe analizar qué regulaciones existentes se deben mantener para beneficio del consumidor y ubicar dónde hay un problema por resolver, sostiene Teresa Tovar, socia del Estudio Echecopar.

Mientras algunos analistas abogan por cambiar las reglas del juego para nivelar la cancha, como Ruiz Días, otros, como Carlos Huamán, director de DN Consultores, sostienen que el camino va por simplificar y desregular a las telco. En Osiptel, en cambio, resaltan que se puede empezar por imponer impuestos a las OTT, como ya varios países han intentado (incluido el plan de la Sunat), y obligarlos a tener producción local, como pasa en Europa.

No obstante todo ello, Casafranca alerta que lo importante es regular mirando el futuro y no el presente. “La solución vendrá con el tiempo, cuando las OTT eliminen el modelo tradicional de transmitir videos. Ahí veremos emerger a un nuevo y diferente mercado, mucho más rico en contenido y beneficios para el usuario final”, vaticina.

Artículo original publicado por El Comercio (09/feb/2020)