Red Dorsal + redes regionales = ¿operador mega-dorsal?
Necesitamos resolver el problema dorsal, no exacerbarlo

18/Mar/2019|Opinión|

 

 

La red regional de Lambayeque a cargo de Telefónica vio finalmente la luz la semana pasada. Buena noticia, aunque no tanto si recordamos que esto ocurre con tres años de retraso respecto al plazo original (2016), situación que también ocurrirá con las otras tres redes regionales adjudicadas en el año 2015 junto con Lambayeque (Apurímac, Ayacucho, Huancavelica), a cargo del operador Gilat.

Más allá de que un retraso similar en las otras 17 redes regionales (21 en total) es preocupante, esto nos motiva algunas reflexiones sobre el impacto de la solución final que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) adopte para la Red Dorsal sobre estos proyectos.

Red Dorsal + redes regionales

La Red Dorsal (21 regiones, 180 provincias) y las redes regionales (1 800 distritos, 7 000 localidades) nacen legalmente a inicios de la presente década, para resolver la brecha de conectividad digital histórica en el país, con un subsidio total del Estado por USD 2 mil millones, USD 300 millones para la Red Dorsal (transporte nacional) y USD 1 700 millones para las 21 redes regionales (transporte y acceso).

Según el modelo original, el componente regional de transporte (30 mil kilómetros de fibra óptica) revierte al Estado una vez que el operador regional concluye su construcción para su posterior adjudicación definitiva, mientras que el componente regional de acceso (inalámbrico) es gestionado por este operador por un plazo de diez años.

Las 21 redes regionales fueron adjudicadas en cuatro concursos convocados por PROINVERSIÓN entre los años 2015 y 2018 a 7 operadores, de los cuales 4 acumulan 17 regiones y 85% del subsidio total, con una concentración en regiones del norte (YOFC, Redes Andinas) y sur (Gilat, Orocom), respectivamente.

¿Operador mega-dorsal?

El año pasado PROINVERSIÓN publicó un proyecto que promueve la entrega en concesión de las 21 redes de transporte regional a un único operador. Debido a que estas redes regionales requieren una red nacional para integrarse entre sí y para contar con una salida internacional de internet (en Lima), el operador dorsal nacional cuenta -en teoría- con una ventaja competitiva natural para adjudicarse dicho proyecto.

Conocidas públicamente las observaciones del actual operador dorsal (Azteca Comunicaciones) a los esquemas de solución posible planteados hasta ahora por el MTC para sostener esta operación, en la práctica dicha ventaja competitiva natural podría tentar a la autoridad a integrar la Red Dorsal con las 21 redes de transporte regional, para conformar una suerte de red mega-dorsal que sea adjudicada a un nuevo operador, ante la posibilidad de que el contrato actual con Azteca Comunicaciones fuera resuelto, escenario que no podemos descartar, especialmente si consideramos la facultad de PRONATEL para ser un operador “temporal” (hasta que el Estado encuentre un nuevo operador, esta vez mega-dorsal).

Aunque el argumento de que una mayor escala de operación aporta eficiencia y por tanto reduce la dificultad del operador mega-dorsal para sostener su operación suena bien a primera vista, en realidad una “solución” como ésta exacerbaría la insostenible situación actual (un mega-problema), debido a que no resuelve de raíz el hecho de que el subsidio otorgado seguiría incluyendo a zonas competidas (que no necesitan ni subsidio ni un operador dorsal) y no competidas (que sí lo necesitan).

Esto nos lleva a la propuesta que planteamos meses atrás sobre una inevitable necesidad de privatizar los tramos de la Red Dorsal en zonas competidas (para que el subsidio dorsal se concentre en las zonas no competidas), esta vez con el ingrediente adicional de que -en forma complementaria- las zonas no competidas retenidas por el Estado contemplen como posibilidad que las redes de acceso gestionadas por los operadores regionales sean integradas con las redes de transporte regional y el tramo vecino de la Red Dorsal correspondientes.

Por supuesto, pueden existir otras opciones; lo importante es que éstas sean sostenibles, para que los peruanos no incurramos en el riesgo de que USD 2 mil millones de subsidio sigan sin generar la rentabilidad social que merecemos.