CADE Digital 2020: vamos por más
Éxito de la CADE Digital 2019 impone un umbral bastante exigente

03/Jun/2019|Opinión|

 

 

Si nos guiamos por las últimas posiciones que ocupa Perú en Sudamérica respecto a los principales indicadores de desarrollo digital, la sola existencia de la CADE Digital es una buena noticia, en especial si consideramos la relevancia de la CADE en la agenda público-privada nacional.

El buen resultado de sus ediciones 2018 y 2019 marca una señal positiva sobre su posible consolidación como un referente para visibilizar la evolución del ecosistema digital del país, de manera que vale la pena explorar posibles rutas que pueda tomar el enfoque de la CADE Digital 2020, como una evolución respecto a sus ediciones previas.

CADE Digital 2018 y 2019

Un par de diferencias (forma y fondo) saltan a la vista entre las dos primeras ediciones anuales de la CADE Digital.

De un lado, la duración. Mientras que en el año 2018 el evento tuvo una duración de 2 días, esta vez su duración fue concentrada solo en uno. Más allá de ocupar menos espacio en la agenda de los asistentes, es sumamente probable que el “bombardeo” intenso y consistente de mensajes durante todo un día motive una mayor recordación y por tanto un resultado más efectivo del evento.

De otro lado, el enfoque. Si bien la presencia del Ministerio de Educación (MINEDU) destaca positivamente como uno entre varios temas presentes en ambas ediciones (y de seguro en los próximos años), la versión 2018 tuvo un carácter más conceptual, con la presentación de temas como comportamiento del consumidor o desafíos de política pública, mientras que este año el evento consistió en la presentación de casos de éxito en empresas y entidades del Estado.

En empresas, destacaron la aplicación de inteligencia artificial en RÍMAC para reducir la pérdida de clientes, o el aprendizaje de CREDICORP en su proceso de transformación de los últimos años.

En entidades del Estado, fue interesante la presentación de SUNAT sobre un sistema de envío de SMS preventivos a los contribuyentes, aunque mucho más destacó el proyecto de Escuelas Digitales presentado por la Ministra de Educación Flor Pablo y el mensaje de clausura del Primer Ministro Salvador del Solar sobre el potencial de las herramientas digitales para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y lograr una democracia más transparente.

Comentario aparte merece la presentación de Heitor Martins (McKinsey), cuya exposición de 10 claves de éxito en la era digital resumió con precisión el mensaje contenido en el resto de presentaciones del evento, con conceptos tales como el cliente en el centro de todo modelo de negocio, crecimiento basado en alianzas o adquisiciones, cultura de prueba y error, formación de talento digital empoderado, la importancia de éxitos rápidos (“quick wins”) o el uso masivo de datos.

Sin embargo, nada es perfecto.

CADE Digital 2020: algunas pistas

Ante una pregunta de la audiencia sobre alguna recomendación para empresas medianas (o pequeñas), la mejor respuesta que Martins pudo construir fue “atrévanse!”, respuesta poco útil si consideramos que los presupuestos de inversión mencionados por las empresas en el evento (todas ellas de tamaño corporativo) y el riesgo asociado (cultura de prueba y error) resultan una combinación financiera y operativamente restrictiva para cualquier empresa mediana (y más aún) en el país.

En el Estado la situación no es muy diferente. Los presupuestos de inversión en entidades de alcance nacional como SUNAT, ESSALUD u otras como RENIEC o Banco de la Nación son muy superiores a aquellos gestionados por el grueso de las 2 mil municipalidades en el país, punto de contacto más cercano del Estado con el ciudadano.

Por tanto, si recogemos el mensaje central de la CADE Digital 2019 sobre la transformación digital como palanca de competitividad del país, y si la actividad empresarial que impulsa tal competitividad está concentrada en empresas medianas y pequeñas, que a su vez interactúan día a día con las municipalidades en las ciudades o localidades donde operan, ¿valdría la pena incluir en la agenda de la CADE Digital 2020 a casos de éxito en estos dos niveles? ¿Y si le añadimos a PRODUCE como responsable de la política pública en economía digital?