Smart cities en Perú: ¿pa’ cuándo?
Ayacucho y Piura debieran ser apenas el principio

04/Feb/2019|Opinión|

 

 

La creciente relevancia del concepto de “smart cities” o ciudades inteligentes durante el presente siglo es una respuesta ante la globalización económica y los cambios demográficos y medioambientales que distinguen a la 4° Revolución Industrial, en forma similar a cuando un siglo atrás la 2° Revolución Industrial (masificación de la electricidad y más) esculpió la forma de las ciudades del siglo 20.

La transformación de las urbes es entonces necesaria para atender la demanda ciudadana por una mejor calidad de vida, mediante un uso más eficiente, participativo y sostenible de la infraestructura urbana.

Definiciones

Una ciudad es “inteligente” cuando sus habitantes usan su infraestructura urbana en forma más eficiente (mayor beneficio al menor costo), participativa (alto sentido de comunidad) y sostenible (defensa del medio ambiente), mediante la masificación de servicios digitales.

Un mundo cada vez más urbano impone entonces la visión de ciudad inteligente como una senda inexorable para no afectar (al contrario, mejorar) la calidad de vida de los ciudadanos.

Además, las ciudades componen países, de modo que la diseminación de ciudades inteligentes nos lleva a un concepto de “país inteligente” cercano al de “país competitivo”, con lo cual “smart city” forma parte de una agenda nacional.

Por último, la masificación de servicios digitales urbanos (i.e. internet de las cosas) requiere la disponibilidad de un ecosistema digital robusto (conectividad, aplicaciones, dispositivos, cultura).

¿Cómo estamos en el Perú?

El Índice Cities in Motion (ICIM) del IESE Business School compara a 165 ciudades inteligentes en el mundo, mediante 9 subíndices: capital humano (educación), cohesión social (comunidad), economía (productividad), gobernanza (gobierno digital), medio ambiente (agua), movilidad (transporte), planeamiento (demografía), proyección internacional (turismo) y tecnología (internet).
La posición de Perú en el ICIM es poco alentadora: una sola ciudad (Lima), que entre las 9 ciudades principales de Sudamérica se ubica en el puesto 6 (ICIM) y 7 (tecnología), respectivamente.

Sin embargo, además de avances puntuales en diversos distritos del país, Perú cuenta con 2 proyectos metropolitanos en actual gestación que ofrecen señales positivas: Piura y Ayacucho.

En Piura, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) suscribió el año pasado un acuerdo con la Embajada de Corea del Sur, para diseñar e implementar proyectos piloto en 4 áreas: tráfico vehicular, seguridad ciudadana, prevención de desastres y gestión de residuos.

En Ayacucho, el Patronato Pikimachay (vinculado al Grupo Añaños) gestiona una cartera de proyectos para poner en valor la riqueza cultural, urbana y humana de esta región, que incluye la transformación de Huamanga (capital de Ayacucho) en una ciudad inteligente.

En Piura los proyectos piloto deberían cobrar vida durante el presente año, mientras que en Ayacucho dicho patronato ha desarrollado hasta ahora Tukuyricuj (aplicación de seguridad ciudadana) y prevé lanzar otros servicios digitales vinculados a la promoción del turismo en la región.

Agenda pendiente

Para que Perú mejora su situación actual, es necesaria una estrecha articulación entre el MTC y otros ministerios (Ministerio de Vivienda, para empezar) y el desarrollo conjunto entre el gobierno central y los gobiernos subnacionales de proyectos que traduzcan la visión sobre ciudades inteligentes en servicios ciudadanos escalables, para que su diseminación en más ciudades pueda ser rápida y costo-efectiva.

Además, para evitar que el desarrollo digital se convierta en una fuente de exacerbación de las brechas económicas y sociales en el país, el Consejo Nacional de Competitividad y Productividad (CNCP) podría introducir el desarrollo de ciudades inteligentes como una herramienta para el cumplimiento del Plan Nacional de Competitividad actualmente en revisión, mientras que una estrategia nacional de ciudades inteligentes debiera priorizar su desarrollo inicial en una lista seleccionada de localidades vulnerables en el país.