Transformación digital y empleo
Nuevas formas de trabajo en la 4° Revolución Industrial

28/Oct/2019|Opinión|


 

 

Las nuevas tecnologías revolucionan todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, incluido el ámbito laboral, lo cual nos invita a reflexionar si se trata solo de cambios propios de la 4° Revolución Industrial o si hemos llegado a un escenario desde donde los cambios son una nueva constante a la que debemos adaptarnos.

El concepto de trabajo ha mutado a lo largo de las revoluciones industriales, hasta una situación actual donde las principales características que le reconocíamos el siglo pasado se desvanecen aceleradamente.

Revoluciones Industriales

Según Ericsson, en la 1° Revolución Industrial (fines del siglo XVIII) el concepto de trabajo estuvo asociado a una combinación de horario definido, oficina o fábrica como espacio de trabajo establecido y salario, situación que perduró en la 2° Revolución Industrial (inicios del siglo XX), bajo la premisa de que la fuente de riqueza provenía de la maquinaria en la fábrica.

Esto cambió en la 3° Revolución Industrial, cuando el concepto de capital humano adquirió relevancia, definido como la complementariedad entre habilidades operativas y de liderazgo, esto último como herramienta para escalar posiciones en organizaciones jerárquicas. 

Ahora en la 4° Cuarta Revolución Industrial, el principal activo ya no es la máquina o el capital humano en sí mismo, sino la creatividad como una fuente de innovación continua necesaria en un mundo en cambio constante.

 

Nuevas formas de trabajo (NWW)

Bajo el nombre de “New Ways of Working” conocemos al conjunto de cambios generados por el uso de las TIC en el lugar de trabajo, que Demerouti (2014) define como «un diseño de trabajo donde los empleados pueden controlar el momento y lugar de su trabajo mientras son apoyados por la comunicación electrónica».

El uso de nuevas herramientas tecnológicas, como smartphones, tablets o plataformas de trabajo colaborativo, permite que los empleados solo requieran una conexión a Internet estable para llevar a cabo sus actividades laborales, lo que les ofrece flexibilidad para elegir un lugar y horario de trabajo, aunque es también cierto que esta flexibilidad exige una mayor disciplina personal, debido a que tiende a diluir la línea divisoria entre vida personal y laboral.

Ante este nuevo entorno, Salazar (2017) identifica 3 impactos de las TIC en vida laboral: brecha remunerativa, empleo basado en conocimiento, mayor rotación laboral.

Brecha remunerativa entre la población con mayor y menor desarrollo de habilidades tecnológicas (esto último sobre todo por la población adulta de mayor edad); empleo basado en conocimiento debido a la automatización de tareas rutinarias y a que el conocimiento con enfoque multidisciplinario no es por ahora automatizable; y mayor rotación laboral porque las personas (poseedoras del conocimiento) pasan de ser empleados a trabajadores independientes o freelancers [según Pagés y Ripani (2017), los millennials cambian de trabajo cada dos años].

¿Cómo prepararnos en América Latina?

Debido a esta mutación en el concepto de trabajo, es necesario que el sistema educativo prepare a los estudiantes en las habilidades tecnológicas y en las competencias asociadas a innovación y emprendimiento que el nuevo mercado laboral requiere.

En el mismo sentido, es importante para el sector público y privado crear programas de capacitación en habilidades tecnológicas que permitan reducir el impacto negativo que la transición a las nuevas tecnologías puede generar en algunos colaboradores.

Según Pagés & Ripani, si bien no observamos en el mercado laboral en América Latina muchos signos de automatización, esto no debería ser una razón para dejar de analizar este fenómeno sino –al contrario- tomar la oportunidad de que esto aún no ocurre, para que cuando el momento llegue esto no expanda la brecha digital en los países de la región, más aún si consideramos que conectividad digital representa todavía un desafío en la mayoría de casos.

*Ingeniera de telecomunicaciones (Universidad Católica San Pablo, Perú), y actual candidata a Master en  TIC para el Desarrollo (Universidad de Mánchester, Inglaterra)