Datos claves
América Economía

23/Mar/2018|Impreso|

2017 fue un año que marcó un hito en la industria de las telecomunicaciones en el Perú. Después de muchos años de dominio de los grandes operadores, finalmente el índice de concentración alcanzó su nivel histórico más bajo. Así, los relativamente jóvenes Entel y Bitel se apoderaron del 16,3% y 13,5% de participación del mercado, respectivamente.

Mientras tanto, Movistar registró una caída de 6,5 puntos y se quedó con el 38% de la torta, mientras que Claro se quedó con el 32%. Atrás quedaron los años en que estos dos operadores dominaban el mercado con participaciones que superaban el 40% o 50%.

Otro factor que refleja el dinamismo del sector en los últimos años es la portabilidad numérica móvil. Según el último reporte del regulador Osiptel, desde julio de 2014 –fecha en que se relanzó y agilizó este proceso– hasta febrero de este año, más de 7,1 millones de líneas móviles cambiaron de operador. Durante este tiempo, hubo evidentes ganadores: Entel con más de 1,5 millones de líneas ganadas y Claro con 233.808. En tanto, Movistar perdió más de un millón y medio de líneas, mientras que Bitel registró un saldo desfavorable de 280.170 líneas portadas.

Esta nueva fotografía en la telefonía móvil es el resultado de la fuerte competencia entre los operadores y de una mayor flexibilidad en la regulación a favor de los usuarios. “En 2014 se acrecienta la competencia con el ingreso de Entel y Bitel. Hoy, esta ya no se centra en tarifas, sino en la mayor capacidad de datos y megas que pueden ser ofrecidos ilimitadamente”, dice Carlos Huamán, CEO de DN Consultores. “Los factores de competencia han ido evolucionando. Antes lanzaban paquetes con aplicaciones gratis, hoy los operadores tienen sus propios contenidos y los que no tienen ofrecen membresías de Netfix. La  demanda por datos es exponencial y los operadores tienen planeado expandir sus infraestructuras tanto en capilaridad como en capacidad, para que progresivamente puedan poner más valores añadidos sobre su capacidad de red”.

Alejandro Jiménez, ex gerente general de Osiptel y gerente de All Business Solution, coincide con Huamán y asegura que los operadores seguirán apostando por los planes que prioricen el consumo de datos. “No cabe duda de que el futuro viene por el lado de los datos y las empresas seguirán enfocándose en ello. El futuro también es de los datos inalámbricos y no necesariamente se limita al internet fijo”, dice. “Hoy el volumen de usuarios que hace uso de da- tos y accede a internet es mayoritariamente el usuario del servicio móvil y ahí hay que trabajar algunos aspectos que son claves”.

En ese sentido, Bitel, operador que registró el mayor crecimiento de participación de mercado en 2017 (3,7%), se viene anticipando a una mayor demanda de este servicio. “Es importante seguir dando un buen servicio, en el que los datos de alta velocidad sean un factor sostenible y consistente, porque es la prioridad cuando los clientes eligen nuestra opción”, dice Phan Hoang Viet, CEO de Bitel. “Hubo un rápido aumento de la demanda de datos en los últimos tres años; por ello, a fin de responder a este crecimiento, invertiremos aún más en nuestra infraestructura para garantizar la calidad de nuestro servicio hacia los clientes”.

Por su lado, Entel apuesta por mejorar sus planes. “En 2017 ejecutamos una agresiva e innovadora oferta de planes de datos, sustentada en la robusta capacidad y cobertura nacional de la red móvil. Lanzamos atractivas cuotas de navegación por internet, promociones a redes sociales y videos ilimitados y minutos de libre disposición para llamadas a todas las redes de destino”, dice Nino Boggio, gerente central de Legal, Regulatorio y Relaciones Institucionales de la compañía. “Las promociones de datos y beneficios adicionales como las entradas al cine dos por uno, entre otros, serán el foco este año. Vamos a implementar los beneficios y promociones en relación con la demanda y necesidades de nuestros usuarios. Pero, además, será la mejora permanente de la experiencia de servicio lo que seguirá en nuestro foco”.

No obstante, la mayor competencia y la democratización de las tarifas ha tenido un impacto en el ingreso promedio por cliente (ARPU) para los operadores móviles peruanos, que se redujo en 30% entre 2015 y 2017, según Ovum, empresa de consultoría especializada en telecomunicaciones, Medios y Tecnología. “La llegada de nuevos actores dinamizó el mercado y amplió la base de usuarios en más de 10%, pero la caída de precios trajo consecuencias en los ingresos de las compañías. Al cierre de 2017 el Perú tenía un ARPU móvil promedio inferior a US$ 7 frente a los casi US$ 10 reportados dos años atrás. La caída es más brusca que la sufrida en América Latina, pues la región tuvo un decrecimiento similar, pero en un periodo de cinco años”, dice la consultora.

“El ARPU en el Perú es relativamente bajo, en Chile es de US$ 13. Cuando esto sucede y la penetración supera el 120%, el desafío de los operadores es darle más valor al servicio. La evolución competitiva es un proceso en el tiempo”, dice Carlos Huamán.

Por lo pronto, el más afectado por la guerra de precios ha sido Telefónica, que cerró 2017 con pérdidas por S/ 237 millones, pese a que en 2016 registró utilidades por S/ 911 millones. El resultado se debe principalmente a una disminución en los ingresos (sobre todo de clientes de la zona norte del país afectados por la destrucción de infraestructura generada por el fenómeno de El Niño costero) y una reducción en su base de clientes pospago.

Línea con interferencias

A pesar de la evolución del sector, existen aún algunos desafíos para lograr mayor competitividad. Uno de ellos es el cargo de interconexión (el precio que cobran los operadores móviles por terminar una llamada en la red de otro operador), que a pesar de que Osiptel lo redujo a US$ 0,00661 por minuto y se aplicará por igual a todos los que ofrecen telefonía móvil en el área urbana –hasta el año pasado esta era una tarifa diferenciada y Movistar y Claro estaban en US$ 0,0176, mientras que Bitel y Entel, en US$ 0,0201–, algunos afirman que no debería existir, tal y como sucede en el resto del mundo.

“El impacto de esta reducción es que empezamos a ver más planes a todo destino como posible inicio del fin de las redes privadas, por ejemplo. Otro impacto es que la barrera de entrada para posibles competidores se reduce y finalmente se traslada este beneficio a las ofertas hacia los usuarios”, dice Nino Boggio.

Según Alejandro Jiménez, el cargo de interconexión es un componente del precio final al usuario. “El haber reducido un costo de esa naturaleza genera incentivos para que las empresas sigan con esa tendencia de mejorar las tarifas y las ofertas hacia los usuarios y lanzar productos innovadores en beneficio de los clientes peruanos. En este aspecto, el regulador ha hecho bien en tomar una decisión de esa naturaleza, de modo que la interconexión no sea un elemento diferenciador o generador de ingresos, sino que impulse la competencia por precios y calidad”, dice.

No obstante, esta reducción sí afecta a algunas empresas. “Si bien el cargo tiene un efecto directo en nuestros ingresos, al mismo tiempo ayudaría a reducir la tarifa de conexión entre Bitel y otros operadores. Al final del día, los clientes seguirán siendo los que pueden beneficiarse de esta regulación”, dice Phan Hoang Viet, de Bitel.

Por el lado de los operadores, el desafío será aumentar el ARPU y seguir desplegando la infraestructura. “Bitel ha tenido un modelo y estrategia de negocio al cliente bastante consistente, pero cuenta con un ARPU bastante bajo. El reto será ponerle más valor a su servicio para que este sea más robusto. Entel tiene el objetivo de expandir su infraestructura”, dice Carlos Huamán.

Además, a pesar de la competencia emprendida por los cuatro operadores principales del mercado, algunos especialistas coinciden en que no se debe dejar de lado a las OMV, quienes tendrían oportunidad en segmentos acotados. Es el caso de Inkacel, que heredó la operación de Virgin Mobile tras su salida a fines de 2017 y que hoy apuesta por el segmento D y E con recargas desde S/ 1. “Es el segmento al que le sobra S/ 1 o S/ 2 cada día y pueden hacer una recarga a su celular. Principalmente usan el teléfono como agenda para hacer llamadas desde teléfonos públicos”, dice Aitor Arteta, gerente general de Inkacel.

De esta forma, Inkacel planea desplegar una red de 1.000 teléfonos recaudadores o TPI a mayo de este año para que las personas puedan hacer recargas y también llamadas. A fines de 2018 estiman tener 20.000 usuarios y en cinco años apuntan al millón.

Como puede verse, el mercado de telecomunicaciones en el Perú se ha vuelto más competitivo, y si bien los operadores ya apuntan al desarrollo de contenidos exclusivos para sus clientes y programas de beneficios que van desde acumulación de millas para viajes en avión o promociones de restaurantes o bebidas, para captar más usuarios, también tienen en cuenta que otros factores como la calidad de servicio son determinantes para el usuario al momento de elegir un operador. Para ello, la digitalización de procesos como el pago del servicio, recargas, compra de equipos y presentación de reclamos –tema en el que también están trabajando e invirtiendo– jugará un rol fundamental en ese sentido.

Artículo original publicado por América Economía, edición marzo