2° ola pro-competencia: Perú como líder digital
La Mula

17/Abr/2017|

 

La industria de las telecomunicaciones se encuentra en un momento decisivo en el que la toma de decisiones acertadas determinara su despegue final. Tras un primer paquete normativo en pro de la competencia, el siguiente paso es una segunda ola que afiance y potencie los logros de un sector cuyo desarrollo constituye la base imprescindible para las ambiciones de crecimiento económico. Aquí una mirada global a la situación actual y retos del sector.

¿Cuál es la situación actual del sector?

Estamos en un mercado que ha tenido un crecimiento bastante fuerte durante todo lo que viene del siglo hasta la fecha y nos encontramos hacia adelante con dos grandes desafíos en el sector. Primero, la expansión de cobertura y segundo, el crecimiento de la intensidad competitiva. Sobre esos dos ejes es que las autoridades de la política publica están trabajando de manera muy activa tanto en las redes de Internet fijo y con los operadores móviles.

En los primeros años de esta nueva etapa del sector, se habló de que había que priorizar el tema de inversión. Estaba sacrificada la competencia con relación a la inversión. ¿Cómo estamos ahora?

En los últimos 16 años hemos observado un crecimiento explosivo en el caso de los móviles. Empezamos el siglo con 1 millón de líneas y ahora estamos en 35. Entonces ya no estamos en el momento en que tenemos que priorizar las inversiones para las expansión de cobertura, únicamente. Ya estamos en un nivel de desarrollo tal en que la competencia tiene un rol que nunca antes ha tenido. A partir del 2012, la autoridad de la competencia en el sector- Osiptel- con la gestión que está concluyendo, implementó un paquete de normativa pro-competencia que ha dado resultados que todos podemos ver como usuarios en el mercado.

Eso se ha traducido en mayor cobertura, mejores condiciones de servicio, mejores tarifas. ¿Cómo están los servicios en relación a otros países de la región?

Siempre vale la pena ubicarnos en el contexto de la coyuntura y cómo ha evolucionado el mercado. Si vemos el siglo y hoy 2017, respecto al 2001 y 2002, hay varios progresos. Primero: todos los servicios fijos que en esa época eran predominantes han evolucionado a móviles y segundo, todo lo que era voz, ha evolucionado al Internet. Entonces cuando queremos ubicar los precios o la calidad de servicios debemos de hablar del Internet ya sea fijo o móvil. Aunque el precio por megabyte en móviles en post pago para Perú, ya tiene estándares competitivos en la región y hoy hemos pasado de tener 2 a tener 5 operadores- lo que para el usuario se traduce en un volumen de ofertas comerciales mucho más amplia y mucha más innovación comercial- aún tenemos una disparidad porque todo lo que hemos visto por normativa pro competencia se ha relacionado con los servicios móviles, en los cuales hemos avanzado muchísimo, mientras en Internet fijo todavía existe una concentración de mercado notoria de solo un operador que tiene el 85% de cuota del mercado- cosa que no ocurre en otros países importantes de la región.

 

¿Cuáles son las políticas claves que han permitido este desarrollo a lo largo del tiempo?

Hasta el 2011 la prioridad fue la cobertura y existían muy pocas normas con referencia a la competencia. Es más, las normas hasta cierto punto desalentaban la competencia ya que se trataba al más grande igual que al más pequeño, cuando la estructura de costos es diferente. En el año 2012 se tomó la decisión, en la gestión actual de Osiptel, de lanzar primera ola de 5 normas pro-competencia, que incluía entre otras medidas reconocer los cargos asimétricos (considerando las diferencias entre operadores grandes y pequeños), la normativa de operadores móviles virtuales y la portabilidad que ya existía pero de manera muy débil.  La situación del mercado hasta ese momento se traducía en algo grave para el consumidor: entre el 2005 al 2011 el mercado paso a tener de 6 millones de líneas a 32 millones de líneas. Creció 5 veces el mercado y la concentración de mercados en los 2 operadores más grandes se mantuvo sin cambios en el 95%. Eso no ocurrió en otro país en Sudamérica. Veíamos como los márgenes operativos en el Perú eran los más grandes que en el resto de la región. Desde el punto de vista del usuario, había muy pocas opciones para elegir y muchas dificultades para cambiar de operador. Ese nuevo paquete de normativas ayudó a que tengamos el mercado como lo vemos hoy día.

 

El otro gran tema que afecta al mercado es la conectividad al interior del país y para eso es que se pensó en la red dorsal.

Nosotros preferimos ver el vaso medio lleno en vez de verlo lleno. No existe ningún país en Sudamérica que tenga un modelo similar. El problema es que el Estado no tiene una cultura de innovación en políticas públicas. La iniciativa de la red dorsal procede de inicios del siglo cuando en la agenda digital primigenia fue plasmada como concepto, luego se llegó a la agenda digital 2.0, el plan nacional de banda ancha (2001), la ley de banda ancha (2012), y luego toda la reglamentación de Osiptel que ha sido trasversal a varios gobiernos. Esto es un hecho que en Perú no ha sido habitual y vale la pena resaltarlo. Este modelo viene en conjunto con las redes regionales. Y siendo que es una buena noticia que Perú innove con un modelo que se adecue a la realidad compleja del país, eso implica también implica una serie de desafíos. Y las cosas no salen perfectas. ¿Esta fallando? Sí. Primero en la temporalidad. Porque la red dorsal fue entregada a tiempo y eso no estaba previsto con esa larga tradición de retrasos y adendas que nos caracteriza. En las regionales, la dificultad es que tiene que ir a los distritos más remotos y ahí se encuentran muchos problemas en la brecha entre lo que el contrato dice en obligaciones y lo que la realidad te impone como por ejemplo el equipamiento o los errores en títulos de propiedad que el operador no tiene forma de resolver.

 

¿Por qué la red no está teniendo uso? Hay un problema de estructura del modelo comercial…

En cuanto a la red dorsal, el modelo comercial dispone que las ventas son por paquetes de dos megas y además dispone un precio único que son 27 dólares más IGV. Ese precio fue concebido en el 2011. Ya sabemos cómo funciona el mercado de transporte: los precios se han venido abajo para las zonas mas atractivas. La ley dorsal no puede competir en las redes más bajas. Ahí es que la concepción original no se encuentra con la realidad ni con la buena intención de que la red llegue a todo el país. La ley dispuso un precio único pero no es lo mismo vender en Trujillo que en Huancavelica. Eso es algo que Osiptel está reconociendo y en algún momento tomará medidas para cambiarlo. Es importante que la red regional se enlace con la dorsal. Lo natural sería, por eficiencia productiva, que los contratos definan obligaciones que entre sí conversen, y lo que está ocurriendo es que el operador tiene una serie de obligaciones para lo cual lo natural es que se engarce con la red dorsal pero el contrato no lo dispone así.

 

Otro problema es que para que pueda funcionar una lógica de operadores neutros se necesita que se comparta infraestructura y aparentemente eso no está contemplado. Eso hace inviable que realmente se instalen y no va a haber demanda para la red dorsal .¿Debería haber un modelo que permita que el despliegue de infraestructura sea viable?

Las redes regionales fueron formuladas mucho antes que la red dorsal. Como tienen esa separación temporal, entonces a la hora de la verdad no conversan.

  

¿Qué podemos hacer para reajustar el proyecto de la red dorsal?

Tiene que haber un shock. Primero se debe cambiar los modelos para lo que se viene. Segundo: revisar un paquete de cambios de fondo para hacerlos legalmente viables. Hace poco hubo un evento en el que autoridades y operadores se encontraron para manifestar razonablemente el despliegue de las redes. Creemos que Osiptel ya ha identificado los problemas y tiene disposición a resolverlos. De modo que este año, en el que va a haber una segunda licitación de tres redes más, tres o cuatro, cinco meses, esos cambios ya deben de haber ocurrido.

El MTC (Ministerio de Transportes y Comunicaciones) tiene también una labor que realizar y un papel importante en este asunto…

EL MTC ha tomado la iniciativa de que el Viceministerio de comunicaciones evolucione a un viceministerio de las TIC. Eso decantará en un proyecto de ley del congreso y eso motiva a que ya haya un sistema digital y cuerpo de autoridades digitales que van desarrollándose y deberían trabajar de manera coordinada.

En este contexto, estamos ad portas de que se elija al nuevo presidente de Osiptel. ¿Cómo ves este proceso?

Con respecto a los candidatos está claro que todos conocen la industria y lo importante es que exista un compromiso en beneficio del usuario y de un desarrollo sano del mercado.

 Gracias a una primera ola de pro-competencia hoy el mercado es más competitivo que hace cinco años. Si lo ubicamos en perspectiva, aún no hemos visto nada, porque hoy la concentración de mercados en el Perú de los dos operadores más grandes baja del 95% del 2011 al 80%. Si miramos mercados comparables, Chile o Colombia, la concentración de mercados con los dos operadores más grandes, se ubica en 70%. Con esa referencia, la concentración aquí aún podría reducirse en 10%, más. Esto significa que, los operadores desafiantes puedan ganar más posiciones y que también surjan un mercado de operadores móviles virtuales, cada uno con 1% de cuota pero que si son varios podrían llegar a tener una posición en conjunto interesante.

¿Qué deberíamos esperar en relación a los ajustes normativos?

Algunas normas serán una especie de continuidad y otras serán medidas nuevas que “van a la vena” de la competencia: más información al usuario, cargos tope para OMV, comparación de infraestructuras, cargos ya simétricos pero muy pequeños y finalmente la eliminación de la discriminación tarifaria. Esta nueva medida ayudaría a que el Perú al 2021 ya tenga un mercado móvil competitivo. En el Perú, solo en telecomunicaciones (Internet) estamos peor que en fútbol y entonces tenemos que salir de esa situación y aspirar a ser líderes digitales en Sudamérica.

La continuidad estaría en las medidas de información al usuario a las que se le deberían sumar iniciativas como las de algunos reguladores en la región que introducen indicadores de calidad de atención al cliente. Esto permitiría que el mercado sepa y el usuario sepa a quien comprar y a quien no. Con eso se ayudaría a la desregulación, porque actualmente es Osiptel el que de alguna forma regula que el usuario tenga mejor atención. Deberíamos buscar que el mercado regule. Y eso solo se logra con información.

Otro tema es el de los OMV. Ahí se ha avanzado pero la evidencia indica que en el mercado solo hay un operador real. La compartición de infraestructura es una normativa cuya historia tiene una solución no legal sino a través de incentivos- que tengan incluso carácter presupuestal- para que los municipios faciliten el despliegue de infraestructura a partir de incentivos y que eso sirva a nivel nacional. En lo que se refiere a los cargos, si uno mira la región, tranquilamente tiene para bajar más de la mitad de su nivel actual. Entre otras razones porque cada vez una mayor porción de la estructura de costos de los operadores corresponde a los servicios de Internet y no a los de voz. Por lo tanto, si cada vez menos costos impactan en la voz y el cargo tiene ese motivo, éste debe reducirse. ¿A qué niveles? Se miran a los mercados comparables, entonces eso permite bajar a menos de 1 centavo. Eso puede permitir homologar los cargos a grandes y pequeños operadores.

Lo que sí es casi único en el Perú es ese fenómeno que distorsiona el mercado: la discriminación tarifaria (on-net/off-net). Hoy existen las redes privadas que en apariencia te genera un beneficio, pero en realidad no. Hay varias formas en que genera un perjuicio: Una es porque te obliga a tener más líneas para llamar a diferentes operadores. La otra razón es que si bien la red privada te da beneficios para los servicios de voz no lo hace en Internet y eso en el caso de las líneas prepago, que constituyen casi 3 de cada 4 líneas, no es competitivo.

La competencia no se basa en la calidad de la atención al cliente, sino en el tamaño del operador. Mientras el operador es más grande tiene menos incentivo para dar una buena atención al cliente porque sabe que la red privada le genera más beneficio. Son este tipo distorsiones las que se resumen en la discriminación tarifaria y ameritan ser revisadas y ver la casuística internacional. En Colombia y Chile, por ejemplo, esa modalidad tarifaria ya ha sido prohibida por el regulador.

¿Estos cinco puntos están en la agenda de los candidatos? ¿Hay una estrategia regulatoria que se evalúe en las postulaciones?

Como es comprensible los candidatos no lo revelan públicamente. Sí existe lo que mencionas, pero no en el sentido que haya algo escrito y se pregunte al candidato su opinión. Sino más bien, el candidato hace dos cosas: presenta su visión sobre el mercado y, en segundo lugar, sobre esa base tiene una entrevista personal. Es el punto sobre el que se encuentran los cuatro candidatos que han sido seleccionados. Pero el panorama es bastante claro. Cuando uno mira los indicadores de mercado, se ve una gran diferencia: una década perdida de concentración de mercado y cinco años recientes donde el mercado se ha desarrollado de una manera más sana a nivel competitivo. No tendría sentido una política regulatoria que no tome en cuenta una segunda ola de normativa pro-competencia para que nos acerque a estándares de mercado comparables.

Antes uno hablaba de Corea del Sur, de España. Ahora si vemos al costado a Chile, Colombia, países con una condición parecida a Perú, ellos son líderes digitales de Sudamérica. Entonces, ¿por qué Perú no puede aspirar a eso? Creo que se cae de maduro que una segunda ola normativa pro-competencia es necesaria y que cuando concluya la siguiente gestión realmente sea posible que Perú se convierta en un líder digital y pueda brindar a los ciudadanos servicios mucho más efectivos. Esto además tiene que ver con objetivos muy concretos del gobierno. El primer ministro ha planteado que Perú tiene como objetivo ser miembro de la OCDE, para eso hay que demostrar cómo país ser un país competitivo. Esta segunda ola debe ser la herramienta para que el sector telecomunicaciones tenga una contribución tangible en que Perú alcance esa meta. Así que ser líder digital no es solo un buen deseo, sino que tiene una aplicación muy práctica para lo que el gobierno actual quiere hacer.

 

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Entrevista original publicada por La Mula